Enamórate de Dar .:Empresas:.

¿Cómo enamorarse de dar en la empresa? Parte II: Ceder el Paso

*Mauricio Malbrán nos cuenta cómo nos podemos enamorar de dar en la empresa mediante sencillas acciones.

Sigo impresionado por la fuerza de la campaña Enamórate de Dar en que la Comunidad de Organizaciones Solidarias invita a todos los chilenos a hacer de la solidaridad una forma de vida.

Estoy personalmente convencido que esta campaña apela a cada uno de nosotros, a esto que podemos llamar la Responsabilidad Social Personal (RSP), y que esa se inicia con pequeños gestos. En el artículo anterior vimos el gesto básico por excelencia: saludar. Veamos ahora Ceder el Paso

Ceder el paso es una manera de dar, dar de nosotros, dar algo probablemente pequeño pero que en ese minuto nos interesa mucho. Como veremos y como ocurre casi siempre, el dar se devuelve inmediatamente y somos nosotros mismos los que obtenemos mayor gratificación.

Lo podemos ver todos los días, cuando vamos manejando y la persona que va en la pista de al lado señaliza que desea cambiarse a la pista “nuestra” (en realidad, a la pista que vamos ocupando en ese momento nosotros, pero que ya consideramos nuestra). Ceder el paso nos obliga a desacelerar, entregar lo que consideramos “nuestro derecho” y “perder” un poco de tiempo (y vamos tan atrasados por la vida).
Pero, ¿realmente “perdimos” tiempo? La mayoría de las veces veremos que cedimos el paso, y en el próximo semáforo estamos a la misma altura que el que iba delante nuestro. O, que no lo cedimos, pero el otro alcanzó a “meter la punta” y quedamos bloqueados, todos se enervan, bocinas, mala onda, pero sobre todo, nosotros mismos nos vamos con carga negativa. Incluso aunque no haya que detenerse y no hayan bocinazos. ¿Acaso evitar esa carga negativa no vale unos pocos segundos?

Otra situación común en el tránsito, ocurre cuando hay una larga fila para doblar y llega otro en segunda fila tratando de doblar. “¿Qué se cree este fresco? No lo dejaré pasar”. Cierto, la vida está llena de frescos, pero también hay personas distraídas, que se acordaron tarde que querían virar y simplemente no alcanzaron a tomar la cola, ¿puede Ud. asegurar que no le ha pasado nunca, ni le va a pasar nunca en el futuro? Y cuando le pase, ¿no le gustaría que no dejaran pasar? Y aunque a Ud. no le pase nunca ¿el tránsito general fluye más rápido si Ud. cede el paso? Si lo vemos como su colaboración a la sociedad, seguro que vale la pena hacerlo.

Esta situación, tan común en el tránsito, lo es también en muchas acciones de la vida. Al subir o bajar del Metro o de un ascensor, al hacer la fila en algún banco o en supermercado, al servirse en una mesa, al hablar en una discusión, etc. Si, la tentación de pasar primero es grande, de pensar que el otro es un aprovechador también, pero lo invito por este mes, proponerse formalmente “ceder el paso” y observar que pasa. Ganó tiempo o no, se sintió bien o mal. Al final del mes, saque sus propias conclusiones.

Adicionalmente, lo quiero invitar, a fijarse, a poner atención en las situaciones o personas que si “ceden el paso”. Apuesto es que hay muchos más de los que creemos que hay. Entonces, ¡coméntelo con los demás!

Responsabilidad Social: ¿De quién es la responsabilidad?

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Janet Spröhnle, Presidenta de Acción RSE, Directora de People & Partners

Cada día me preocupan más la distorsión, manipulación, miopía y confusión respecto del término responsabilidad social. En mi opinión, responsabilidad social alude a la gama de comportamientos "responsables" que debiera tener cualquier ente social. Por ente social debiéramos entender toda organización que posee conciencia humana, pues es del ser humano desde donde surge el "actuar social". Plantas, animales, minerales, objetos, entre otros, no tienen -que yo sepa- "actuar social".

Por tanto, situando al hombre como el único ser que ejercerá el "actuar social", la responsabilidad social siempre estará referid a él y a toda organización o actividad que contenga la presencia de él. Toda la gama de derivaciones del actuar social y de un actuar responsable parte del hombre, de su unicidad, y desde ahí, responsabilidad social no significa nada distinto asu capacidad de mirar, considerar y respetar al otro. Al otro en su sentido más genérico, incluyendo aquí todo lo que lo rodea, es decir, no sólo los "seres sociales", sino también el medio que lo circunda y dónde se desenvuelve, o sea el espacio donde vive.

Una de las confusiones permanentes hoy en día es creer que la responsabilidad social sólo se refiere al actuar de la empresa, dejando fuera a la persona, y a las demás organizaciones. Todos debemos ser socialmente responsables. Primero como individuos, posteriormente en nuestros roles de padres, vecinos, ciudadanos, empleados, profesionales, etc. Toda agrupación que involucre y/o agrupe personas en su gestión, también debe serlo, llámese empresa, gobierno, ministerio, ONG, colegio, iglesia, comunidad, vecindad, municipalidad, etc. Otra gran confusión o miopía es creer que la responsabilidad social es sólo filantropía. El ser socialmente responsable va más allá, porque implica una actitud mucho más productiva, propositiva y asociativa. No tiene que ver solamente con la acción de dar.

Finalmente, y yendo al origen y sentido de todo lo planteado y de todo lo que está moviendo la idea de la responsabilidad social, si nos detenemos y reflexionamos a lo que estamos aludiendo con ella, no es más que al operar amoroso de todo el tejido social. Sí hay que tener claro que todos quienes participan en éste son responsables de actuar con respeto, cuidado, colaboración y entrega, y no solamente debe ser la empresa la llamada a hacerlo. Tampoco la empresa deberá creer o entender que su comportamiento de responsabilidad social es sólo una estrategia de marketing y construcción de imagen hacia fuera, sino muy por el contrario, sus prácticas deberán comenzar con sus propios empleados.

Si queremos realmente trabajar y pensar en grande en relación con la responsabilidad social, el llamado es que cada uno de nosotros se pregunte y se observe en su actuar de entrega, respeto y amor por el otro, y por todo lo que tiene contacto con su quehacer cotidiano.

Solidaridad: la Construcción social de un anhelo

Los invitamos a leer el texto "Solidaridad: la Construcción Social de un Anhelo" que es un extracto del libro escrito por Cecilia Dockendorff de igual nombre (1995).

En este se abordan temas como el 'despertar de la sociedad civil' y los 'inhibidores' de la Solidaridad en nuestro país.

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